memorias de esta-tumba

Wednesday, June 18, 2008

el cuento de nunca acabar


La última pseudo-adaptación de un cuento que un anuncio en televisión utiliza como medio para comercializar su producto me produce irritación, impotencia y unas pequeñas burbujas en las venas que hacen que me hierva la sangre. Estoy hablando de el último anuncio de Multiópticas que ha decidido tomar el cuento de la ratita presumida para vender su producto. En el anuncio, una mujer físicamente deslumbrante, o casi, nos dice, previo movimiento de pechos, que es la ratita presumida. Nos explica que al comprarse unas gafas de sol le regalan otras. Ella decide llevar unas que hagan juego con su lazo amarillo para “cazar” al príncipe, mientras que si se pone las que hacen juego con el lazo verde besará a la rana que se convertirá en un viejo ricachón para así ella ir “a por su charca”.

Según este anuncio me queda que:

-evidentemente la mujer tiene que buscar a un hombre que le haga ser feliz, que la defina como persona y le dé identidad. El hombre, por su parte, debe ser su fuente económica y su protección en este mundo.

-ninguna mujer que no tienda al físico perfecto y despampanante y/o sepa mover sus pechos como reclamo del “príncipe” merece encontrar a un hombre.

-el medio para conseguir el fin arriba explicado es ni más ni menos que algo material: un accesorio, que, ingenua de mí, pensaba que era para evitar el sol en verano, y resulta que es para hacer juego con otro accesorio, lazo amarillo/lazo verde, y que, el conjunto de ambos producirá ese efecto imán para “atraer” al hombre.

Así que:

-si no crees que un hombre te dé identidad, ni necesites de él para tu protección,
-si no crees que el físico sea una razón para que una persona se una a otra
-si no crees que algo material debe intervenir en la atracción por otra persona...

Lo siento, pero no te vas a comer ni una rosca!

Creo que el feminismo es el mismo perro que el machismo con otro collar, pues no se trata de que ahora la mujer se apodere y ejerza el rol masculino sino que ambos, el femenino y el masculino, se destruyan y seamos, de una vez, personas. Sin embargo, cuando veo que se emite a cualquier horario y para todos los públicos un anuncio en el que se perpetúa ese rol de mujer, y, cuidado, de hombre, en un tono jocosillo no puedo evitar cabrearme y soltar un BASTA YA, por favor.

Sunday, June 8, 2008

los dioses de nuestro tiempo


No. No voy a escribir sobre decisiones, religión, pasado, presente o futuro. Quiero hablar de algo que en los últimos años me ha dado un poquito de felicidad todas las mañanas: la función "snooze" del despertador. "Echar una cabezadita", aprovechar cinco minutos, ese "darse la vuelta"... No importa qué expresión se use. Es un placer. Ocurre así: estoy profundamente dormida y eventualmente suena el despertador, entonces lo paro y sé que aún no es el momento. Que programé el despertador diez minutos antes de la hora "real" en que debo despertar para que me dé tiempo a todo lo que tengo que hacer antes de salir de casa. Gracias a la función "snooze", que me recuerda cada cinco minutos que me voy acercando al comienzo de un nuevo día, disfruto cinco o diez minutos de mi propio limbo personal. Me doy la vuelta, me arropo, elijo una persona en quien pensar, imagino personajes de futuros escritos, pienso en el día que me espera, en el día que ha pasado -que claro se ve todo por la mañana-, me quedo mirando al techo, a veces al despertador. Lo abrazo. Y me río del control que ejerzo sobre él. Y me doy cuenta de que nunca he tenido tanto poder como entonces. Detengo el trabajo, el estudio, las responsabilidades, los pensamientos, los sueños, me detengo a mí misma porque no estoy dormida, y no estoy despierta. Detengo la realidad. Elijo un sueño que dure cinco o diez minutos. Y me siento una diosa. De mi tiempo. Otros lo llaman vagancia...

Wednesday, May 28, 2008

esquizofrenia-ainerfoziuqse


No me lo han diagnosticado, pero yo estoy segura de que padezco esquizofrenia. Vivo a ambos lados del Atlántico y ya no sé cuál es mi casa. Y en lo de la patria ya hace tiempo que ando a tientas. La “madre patria”, que, curiosamente también lo es para los mexicanos si hablamos de España. Un lado de mi cerebro encierra la realidad en el castellano que hablo, pero le está ganando terreno esta otra lengua ajena. Tengo amigos con los que he compartido unas cosas, otros amigos con los que he compartido otras. Tan diferentes e incomparables, tan en su manera in-compartibles (si se me permite la palabreja). Y aunque me empeñe en relacionarlos con anécdotas e historias que les cuento a los unos y a los otros sobre los otros o los unos, no consigo encerrarles en la misma categoría. Llevo dos carteras. Una con euros para tomar café en los aeropuertos europeos, pagar el sencillo del metro de Madrid. En otra los dólares para pagar el taxi al aeropuerto. En un lugar soy una europea con un acento exótico, sin coche, y con una condición de inmigrante, que hasta algunas veces se cuestionó sobre si era “ilegal”. Alguien algo “weird” porque estudia literatura española e hispanoamericana en EEUU siendo española. En otro lugar soy una “tía algo rara” que está de vacaciones continuas porque sólo se la ve de fiesta en navidad y verano. Porque no sabe si volver, porque no le preocupa no tener un trabajo fijo, una casa, una pareja que le den la estabilidad que por supuesto todos anhelamos. Sí. Incluso he empezado a escuchar voces en mi cabeza que me dicen que esté feliz cuando no quiero, que me dicen que esté triste cuando no puedo. Voces que me dicen que, de momento, mi única terapia es escribir. Para así no ser ya dos, sino tres, con ésta que escribe.



Ahora ya me ha llegado el momento de pasar al otro lado de mi vida. De volver.

Volver

"Yo adivino el parpadeo
de las luces que a lo lejos
van marcando mi retorno.

Son las mismas que alumbraron
con sus pálidos reflejos
hondas horas de dolor.

Y aunque no quise el regreso
siempre se vuelve
al primer amor.

La vieja calle
donde me cobijo
tuya es su vida
tuyo es su querer.

Bajo el burlón
mirar de las estrellas
que con indiferencia
hoy me ven volver.

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.

Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.

Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez.

Tengo miedo del encuentro
con el pasado que vuelve
a enfrentarse con mi vida.

Tengo miedo de las noches
que pobladas de recuerdos
encadenen mi soñar.

Pero el viajero que huye
tarde o temprano
detiene su andar.

Y aunque el olvido
que todo destruye
haya matado mi vieja ilusión,

guardo escondida
una esperanza humilde
que es toda la fortuna
de mi corazón.

Volver
con la frente marchita
las nieves del tiempo
platearon mi sien.

Sentir
que es un soplo la vida
que veinte años no es nada
que febril la mirada
errante en las sombras
te busca y te nombra.

Vivir
con el alma aferrada
a un dulce recuerdo
que lloro otra vez."

Tuesday, May 20, 2008

playing words... poéticamente


"Poema de amor bilingüe"

Tu sonrisa es un sunrise
cosechada
de tu smile
sembrada como una semilla
dentro del sol
de mi soul
con una ardent pasión
passion ardiente
chisporroteando en un mar de amar
donde more es amor
es un sea de sí
llena con la sal de salt
en la saliva de saliva
que da sed
pero jamás está sad.
Dos lenguas que se encuentran
no es un beso de boca
sino amor bilingüe."

Por José Antonio Burciaga

Sunday, May 18, 2008

playing words...


Jugar con las palabras como si jugáramos con un lego, o un mecano. Montarlas, desmontarlas, intentar ajustar piezas diferentes, cambiar su forma o su contenido...
Me gusta jugar con las palabras de este idioma que cada vez siento más cercano, salvando todas las distancias de un non-native speaker: el inglés.
Por ejemplo pasar de la pena, shame, a exactamente lo mismo, same, sólamente está a una hache de distancia.
Pienso en el friki típico de Burgos o de cualquier ciudad española, y me hace gracia que él mismo en los Estados Unidos se aventure a cualquier postura sexual como un auténtico freaky.
O lo triste que es imaginar a unos ternerillos calvos, calves.
Los estudiantes se ruborizan cuando digo ganaría, cuya pronunciación a ellos les lleva a pensar en la enfermedad sexual gonorrea.
Los teléfonos móviles aquí están compuestos de células - cell phones.
Escriben la risa con el verbo auxiliar haber: ha-ha, abandonado, sin un participio que lo acompañe.
Saber algo, olvidando la tilde en la "e" aquí es perder algo: lo-se
Incluso el amor es algo que alguien puede observar: lo-ve.
Seguiré jugando con las palabras para darles otro significado, para quitárselo, para asegurarme de que las lenguas tienen vida propia, como aquí la televisión en directo, life.


Friday, May 9, 2008

at my place?


Se venden, se alquilan, se roban... Se hacen hipotecas eternas por conseguir una, se patea uno calles y calles intentando encontrar aquella que sea merecedora de acoger nuestras vidas, o parte de ellas. Una de las pocas cosas que sé dibujar sin ruborizar al propio papel es la típica casa con sendero, árbol y chimenea, coronada por una nube que parece más una barra de pan que otra cosa (sí, no sé dibujar... pero eso es otra historia).
Decía que la casa es lo más importante: "de vuelta a casa por navidad", "home, sweet home", "tirar la casa por la ventana" o "como en casa..." etc. Si tenemos todas estas expresiones por algo será.
El caso es que ya no sé en cuántas casas he vivido, empecé a contarlas, pero lo dejé cuando me dí cuenta de que no podía ser capaz de recordar el número aunque sí todo lo que viví en cada una de ellas. Ahora que he firmado otro alquiler, me pregunto qué le hace a una casa ser nuestra. El espacio en sí, la decoración, nuestras cosas, lo que vivimos en ella, las personas que en ella viven, la temporada de nuestra vida que escogemos pasar en ella ... o lo que las paredes dirían si hablaran...
Supongo que todas estas cosas y muchas más son las que hacen a una casa ser nuestra casa, mi casa. Pero, qué pasa cuando abandonamos una casa? sí, la mudanza es inevitable, pero... y lo que hemos vivido, aprendido y sufrido en ella? también lo guardamos en cajas y lo llevamos al nuevo alojamiento o se queda, como un fantasma, entre las viejas cuatro paredes que dejamos atrás tras un portazo? y qué pasa cuando no se sabe cuál es nuestra propia casa? se puede tener más de una y que sea la misma? se puede no tener una?
Siempre me han gustado los caracoles. Ellos mismos son su casa. O su casa son ellos. No es que la transporten, como se suele oír, lo que ocurre es que su casa está dentro de ellos mismos. Si pienso esto no me dará tanta pena abandonar la que en unos días cerraré para siempre, veremos qué recibimiento me ofrece la nueva...

Tuesday, April 22, 2008

what I found studying el Quijote


"Thoroughly wordly people never understand even the world; they rely altogether on a few cynical maxims which are not true. Once I remember walking with a prosperous publisher, who made a remark which I had often heard before; it is, indeed, almost a motto of the modern world. Yet I had heard it once too often, and I saw suddenly that there was nothing in it. The publisher said of somebody, "that man will get on; he believes in himself." And I remember that as I lifted my head to listen,my eye caught an omnibus on which was written "Hanwell." I said to him, "Shall I tell you where the men are who beliebe most in themselves? For I can tell you. I know of men who believe in themselves more colossally than Napoleon or Caesar. I know where flames the fixed star of certainty and success. I can guide you to the thrones of the Supermen. The men who really believe in themselves are all in lunatic asylums."He said mildly that there were a good many men after all who believed in themselves and were not in lunatic asylums. "Yes, there are," I retorted, "and you of all men ought to know them. That drunken poet from whom you would not take a dreary tragedy, he believed in himself. That elderly minister with a epic from whom yhou were hiding in a back room, he believed in himself. If you consulted your business experience instead of your ugly individualistic philosophy, you would know that believing in himself is one of the commonest signs of a rotter. Actors who can't act believe in themselves; and debtors who won't pay. It would be much truer to say that a man will certainly fail if he believes in himself. Complete self-confidence is not merely a sin; complete self-confidence is a weakness. Believing utterly in one's self is a hysterical and superstitious belief like believing in Joanna Southcote: the man who has it has 'Hanwell' written on his face as plain as it is written on that omnibus."And to all this my friend the publisher made this deep and effective reply, "Well, if a man is not to believe in himself, in what is he to believe?" After a long pause I replied, "I will go home and write a book in answer to that question. " This is the book that I have written in answer to it"

From G. K. Chesterton's classic work Orthodoxy (chapter "The Maniac")

Are you mentally sane or do you believe in yourself? I guess I prefer insane people.