memorias de esta-tumba

Tuesday, May 5, 2009

bailando


Ni voy a hacer un comentario de texto ni me acaba de gustar Gabriela Mistral, la Nobel de Literatura autora de esta poesía. Sin embargo desde que conocí a la bailarina he sentido profunda simpatía por ella. Ni go-gó –porque ellas se saben miradas-, ni danzante –porque su danza no es aprendida-. Bailarina sin música. Bailarina descalza. Y copio a los del anuncio de cocacola: para las arrítmicas, para las tímidas, para las fiesteras, para las que no saben bailar, para las que lo han olvidado, para las que no follan en Cuaresma, para las que les amputaron los pies –que bailen con las manos-,... Para ti Nuria. Quédate descalza y baila.

El nombre no le den de su bautismo.
Se soltó de su casta y de su carne
sumió la canturia de su sangre
y la balada de su adolescencia.

Sin saberlo le echamos nuestras vidas
como una roja veste envenenada
y baila así mordida de serpientes
que alácritas y libres le repechan
y la dejan caer en estandarte
vencido o en guirnalda hecha pedazos.

Sonámbula, mudada en lo que odia,
sigue danzando sin saberse ajena
sus muecas aventando y recogiendo
jadeadora de nuestro jadeo,
cortando el aire que no la refresca
única y torbellino, vil y pura.

Somos nosotros su jadeado pecho,
su palidez exangüe, el loco grito
tirado hacia el poniente y el levante
la roja calentura de sus venas,
el olvido del Dios de sus infancias.

La foto es de Memo Vasquez

Sunday, May 3, 2009

categorizando



Alguien me dijo alguna vez que los blogs eran la manera más moderna de mostrar el narcisismo en su estado más puro. En parte y según se mire, puede ser cierto. Los narcisistas son los que más necesitan que el otro reconozca su supuesta superioridad. Quizá no deberíamos llamarles narcisistas, sino... categóricos. O tontos a las tres. Sí. Hablo de esa gente que sabe de todo: desde el proceso de fertilización artificial de los pingüinos de Longui hasta el mecanismo exacto en que arrancar los pétalos de la margarita para que te diga lo que quieres oír. O lo que al categórico le salga de los... sesos.


La filosofía categórica tiene un decálogo:


  1. los categóricos no piensan, saben. El que los escucha sorbe sus palabras porque en ellas encuentran la sabiduría.
  2. los categóricos no ponen nada en duda. Porque a “nada” la conocen como si la hubieran parido.
  3. a los categóricos no les hace falta leer. Porque ellos podrían haber escrito lo que ya está escrito.
  4. los categóricos no preguntan. Responden.
  5. en un intercambio comunicativo los categóricos introducen sus respuestas con un... “eso no es así”. (siempre y cuando alguien haya tenido el valor suficiente de expresar su opinión ante ellos).
  6. los categóricos no argumentan: ratifican, no proponen: exponen, no opinan: revelan su sabiduría.
  7. los categóricos no ayudan con sus ideas o propuestas: te salvan la vida. O te la perdonan, según que casos.
  8. a los categóricos no se les acepta en una reunión, grupo o conversación. Simplemente se agradece su existencia, debemos preguntarnos cómo hemos podido vivir sin ellos.
  9. los categóricos sólo se ríen de sus gracias, los demás “la tenemos en el culo”. La gracia, digo.
  10. y por último: recuerden que los categóricos jamás se sientan. Sientan cátedra.

Si alguna vez se topan con un tonto a las 3, digo... un categórico. Recuerden que...


En 1972 cuatro de los mejores hombres del ejercito americano que formaban un comando, fue-ron encarcelados por un delito que no habían cometido, no tardaron en fugarse de la prisión en la que se encontraban recluidos, hoy buscados todavía por el gobierno sobreviven como soldados de fortuna, si usted tiene algún problema y se los encuentra quizá pueda contratarlos.....”


Wednesday, April 1, 2009

CAMINANTE, SÍ HAY CAMINO...


Todos los caminos llegan a Roma, pero... cuando estás en Roma, ¿adónde llevan los caminos? El limbo en estado puro está en Puebla de Sanabria. Los caminantes realizan itinerarios en espiral. Vuelven y revuelven y no dan crédito a su siempre caminar. Cuando creen llegar a un destino se dan cuenta de que no saben si es aquél que buscaban. Así, siguen caminando. No se cansan. Algunos, más melancólicos se frustran ante la pleonásmica incertidumbre. Por eso en la esquina de la Calle Rua hay un espacio donde se sientan a esperar alguna señal que los conduzca a un fin. Se enzarzan en discusiones ontológicas, se frustran porque no aparecen en ningún GPS. Los más irónicos ríen ante estas almas perdidas que buscaban una guía. A veces se sientan con ellos y les hacen compañía. Pero la mayoría sigue su caminar. Y retornan a la Calle Rua y piensan en que todos los caminos llevan a Roma, pero... cuando estás en Roma, ¿adónde llevan los caminos?


La foto es de Rodrigo Alonso. Espero le guste. Obrigada!

por el ranchillo de alguna

vamos a hacer como que hacemos y a ver qué pasa. sin más. lo primero que viene a la mente. que si ya no escribes que si se me echa de menos de alguna manera escrita. y qué digo. que yo también me echo de menos. pero no sé dónde ando. ni cuándo voy a volver. las palabras van por autopista y ya no se detienen en mi aldea porque han pinchado, o porque se han quedado sin gasolina. siguen a lo suyo. en pos, quizá, de mejores destinos que no el que aquí encuentra algún despistado.

o tal vez en lugar de palabras debamos hablar de ideas. las muy putas se han hecho muy hogareñas, y, aunque haya llegado la primavera no asoman el morro. pues nada, que se queden con la manta hasta las orejas, que ya vendrán ya... y como ahora, no sé si estaré esperándolas. seguramente no.

Wednesday, January 21, 2009

a veces llega un momento en que...



A veces llega un momento en que los momentos son como las fotos polaroid: una belleza instantánea va formándose, adquiriendo contornos y nitidez, belleza y brillo, y desvela sus secretos. A veces llega un momento en que esos momentos son, como las polaroid, para guardar como los mejores recuerdos. A veces llega un momento en que piensas cómo es posible que esos flashes de vida surjan de pronto de aquella nada opaca a la que te enfrentabas. Nada que ahora no es nada. A veces llega un momento en que te observas a ti mismo en esos momentos, y, como en las polaroid, no reconoces tu gesto, tu sonrisa, tu felicidad. Te cuesta creer que esos momentos sean huella de un trozo de tu vida. Parecen ficción. Sólo eso diferencia mis momentos de las fotos polaroid; esos momentos me dicen que soy más real que nunca. Y me llena.

A veces llega un momento en que no caben momentos, polaroids, canciones o palabras para agradecer este sentimiento. Gracias a los inconscientes, insumisos, ilógicos. Gracias a la pasión más ana crónica.

Photo by Pintor

Friday, December 12, 2008

para el de los palillos de chinatown y el plano del Metropolitan de NY


Tenemos memoria, tenemos amigos,
tenemos los trenes, la risa, los bares,
tenemos la duda y la fe, sumo y sigo,
tenemos moteles, garitos, altares.

Tenemos urgencias, amores que matan,
tenemos silencio, tabaco, razones,
tenemos Venecia, tenemos Manhattan,
tenemos cenizas de revoluciones.

Tenemos zapatos, orgullo, presente,
tenemos costumbres, pudores, jadeos,
tenemos la boca, tenemos los dientes,
saliva, cinismo, locura, deseo.

Tenemos el sexo y el rock y la droga,
los pies en el barrio, y el grito en el cielo,
tenemos Quintero, León y Quiroga,
y un bisnes pendiente con Pedro Botero.

Más de cien palabras, más de cien motivos
para no cortarse de un tajo las venas,
más de cien pupilas donde vernos vivos,
más de cien mentiras que valen la pena.

Tenemos un as escondido en la manga,
tenemos nostalgia, piedad, insolencia,
monjas de Fellini, curas de Berlanga,
veneno, resaca, perfume, violencia.

Tenemos un techo con libros y besos,
tenemos el morbo, los celos, la sangre,
tenemos la niebla metida en los huesos,
tenemos el lujo de no tener hambre.

Tenemos talones de Aquiles sin fondos,
ropa de domingo, ninguna bandera,
nubes de verano, guerras de Macondo,
setas en noviembre, fiebre de primavera.

Glorietas, revistas, zaguanes, pistolas,
que importa, lo siento, hastasiempre, te quiero,
hinchas del atleti, gángsters de Coppola,
verónica y cuarto de Curro Romero.

Tenemos el mal de la melancolía,
la sed y la rabia, el ruido y las nueces,
tenemos el agua y, dos veces al día,
el santo milagro del pan y los peces.

Tenemos lolitas, tenemos donjuanes;
Lennon y McCartney, Gardel y LePera;
tenemos horóscopos, Biblias, Coranes,
ramblas en la luna, vírgenes de cera.

Tenemos naufragios soñados en playas
de islotes son nombre ni ley ni rutina,
tenemos heridas, tenemos medallas,
laureles de gloria, coronas de espinas.

Tenemos caprichos, muñecas hinchables,
ángeles caídos, barquitos de vela,
pobre exquisitos, ricos miserables,
ratoncitos Pérez, dolores de muelas.

Tenemos proyectos que se marchitaron,
crímenes perfectos que no cometimos,
retratos de novias que nos olvidaron,
y un alma en oferta que nunca vendimos.

Tenemos poetas, colgados, canallas,
Quijotes y Sanchos, Babel y Sodoma,
abuelos que siempre ganaban batallas,
caminos que nunca llevaban a Roma.


Joaquín Sabina, Más de cien mentiras

Tuesday, November 11, 2008

mmmmmmmmmmmmm



Allá en los Picos de Europa, rozando el cielo, se encuentra el lugar más dulce de la tierra. Pastas, pasteles, bollos, bombones, caramelos,... Todo tipo de chucherías, delicatessen y manjares. La triple tentación del diabético, el séptimo cielo del goloso. El Sella, el Dobra y el Deva no son sino el conjunto de las babas que los dulces peregrinos, durante generaciones, dejaban escapar con frenesí momentos antes de entrar en ese paraíso dulcificado. Allá en los Picos de Europa, les parece más consecuente que se peque a conciencia: proporcionan la báscula que mide la grasa corporal y muscular, pero sobre todo mide el deseo chocolateado mental que te indica la cantidad de endorfinas a emitir para ser un poco más feliz. Allá en los Picos de Europa les encanta reírse de las preocupaciones mundanas, de los dos kilillos ganados, de la silueta perfecta. La tentación está a la vuelta de la esquina. Se anuncia, se expone altiva, seductora, ante el voluble paseante. Ante el pecador. Allá en los Picos de Europa el dulce deseo no riñe con el pecado, ambos se abrazan. En una golosa báscula.

Don Rodrigo Alonso
, compañero, lo prometido es deuda. Espero le guste.
Gracias por la imagen.